Sobre nosotros

Calzados Basoco: una práctica heredada convertida en gozo

Todo comenzó hace tres generaciones, poco antes de que estallara la Guerra Civil Española en 1936. Por aquel entonces, nuestro abuelo Cándido Basoco se inició en el comercio de zapatos en Arnedo, su ciudad de origen y un pueblo que, como muchos de vosotros sabéis, basa su economía en la industria del calzado.

Los orígenes de Calzados Basoco fueron básicos. Con la ayuda de un camión, al estilo de los actuales fashion truck, se dedicó a vender zapatos en ferias y mercados de La Rioja y Navarra. El abuelo hizo clientes, y buenos, lo que le permitió adquirir una bajera en Logroño, que en un principio utilizó como almacén.

La línea de venta hasta este momento la destinó a la clase media, pero a medida que fue creciendo su reconocimiento, surgió la necesidad de incorporar un calzado de clase superior.

Con este centro de operaciones consolidado y el público objetivo definido, decidió abrir una fábrica en Arnedo, donde principalmente produjo calzado deportivo y zapatillas. Eran años de mucha bonanza, pero, como la vida misma, no todo se compone de momentos buenos.

Los hijos toman el mando y se hacen cargo de Calzados Basoco

En plena época de expansión falleció el patriarca y debió asumir el mando el hijo mayor, Luis, quien literalmente tuvo la responsabilidad de velar por su madre, sus cinco hermanos y dirigir la empresa.

El trabajo era demasiado, así que al poco tiempo de este triste hecho debió sumarse al equipo el segundo hermano, Pedro, quien tras un tiempo en la empresa fue destinado a controlar la fábrica junto a uno de sus tíos. El trabajo y sacrificio hecho por la familia hasta entonces fue recompensado y reconocido en la región, al punto que muchas de las fábricas de calzado que empezaron a surgir en la época tocaron la puerta de Luis para que les asesorara.

¡Hoy nos enorgullece ser testigos del crecimiento de estas compañías, actuales líderes en el sector y grandes aliados comerciales para nosotros!

Llega la digitalización de la empresa

La empresa siguió funcionando como negocio familiar hasta la llegada de la tercera generación, cuando los hermanos deciden separar el patrimonio, para evitar que cuando ellos no estén haya problemas con la distribución de los bienes.

Con la división del patrimonio, algunas de las tiendas en Logroño y Vitoria cambian de rumbo, algunas se venden y otras son cerradas. Las tiendas de Pamplona siguen funcionando bien y sobreviviendo a la crisis que afecta el país.

Serbulo trabaja en compañía de su hijo Juan Carlos, pero se va llegando la hora de su jubilación. Se incorpora entonces al equipo Enrique, el hijo menor de Serbulo, quien hace una revolución e introduce el negocio al comercio digital y hace una reforma en Cándido, que pasa a llamarse BSC.

El éxito de BSC les permite replicar el modelo de tienda en el último local que le queda a su tío Ángel en Vitoria, que unos años después queda en manos de Juan Carlos y Enrique, los dos únicos hijos de la zaga que continúan con el legado de su familia, con ayuda de su prima Leyre en la tienda de Vitoria.

Palabras más, palabras menos, es así como llegamos a la última generación que sigue luchando por mantener un legado familiar que se ha convertido en historia de las calles de nuestro comercio local y compite en el mercado impulsando, entre otros, el lema Hecho en España.

Muchos de vosotros nos conocéis, sabéis que nos gustan los deportes, sobre todo el pádel, y con más de uno hemos cruzado pelotas en las canchas. Hoy queremos invitaros a que sigáis apoyándonos comprando en nuestras tiendas, donde podréis encontrar, además de multi marcas y moda, un trato cercano y experiencias de compra que no encontraréis en otro lugar.

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